Las tomas clandestinas para extraer gas licuado de petróleo (LP), el que se distribuye en cilindros metálicos y a tanques estacionarios, empieza a convertirse en un dolor de cabeza, sobre todo en Puebla, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala, Veracruz e Hidalgo.

El Universal (México), Cartera, p.1, Noé Cruz Serrano