La calificadora Moody’s evaluará qué tan permanente es el apoyo del gobierno a Petróleos Mexicanos para determinar si compromete a las finanzas públicas de forma tal que motive un recorte en la calificación soberana, explicó la analista soberana de México de la agencia, Ariane Ortiz Bollín.

La calificación de México en Moody’s se encuentra desde el 21 de abril pasado en “Baa1” con perspectiva Negativa, una nota que está tres niveles arriba del grado de inversión, cuya perspectiva indica uno de tres riesgos de una baja en la nota.

“Debemos considerar en el Comité (de calificación) si estas amortizaciones que pagará el gobierno se realizarán sólo este año o si cada año tendrá que destinar el equivalente a un punto del PIB para pagar las obligaciones (de la petrolera). Seguramente discutiremos (en el Comité) las presiones que va a generar en las finanzas públicas el apoyo recurrente en varios años”, precisó.

Bajo riesgo de bajar más de un escalón

La analista precisó que la decisión que asumirán sobre la calificación no considera el riesgo de que el Gobierno cancele el contrato que tiene con Moody’s, como lo hizo con Fitch y Pemex.

Desde Nueva York, subrayó que la perspectiva Negativa que tiene hoy la calificación de México podría conducir al recorte de un solo escalón en la nota. Con ello descartó que exista riesgo de que México pierda el grado de inversión en Moody’s.

“Para que pierda el grado de inversión en Moody’s tendrían que bajar tres escalones, lo que es poco probable. México tiene aún fortalezas en su perfil crediticio que compensan los elementos negativos que estamos viendo, lo que nos hace pensar que es difícil que pierda el grado inversión en dos o tres años”.

Precisó que las fortalezas del perfil crediticio son: una economía grande, robusta y diversificada, riesgos externos contenidos sin desequilibrios importantes en la balanza de pagos.

“Si bien se ha presentado una salida de capitales, ha sido compensada por inversión y por un manejo estable del tipo de cambio y de variables macrofinancieras. También por la austeridad fiscal que si bien no ha contribuido a que el crecimiento mejore y es uno de los países que tardará más en recuperar el PIB perdido en 2010, aún así tiene un valor crediticio que el gobierno sea austero en su gasto”.

La carga de Pemex

El 12 de enero Moody’s estimó que Pemex necesitaría apoyo de alrededor de 14,700 millones de dólares este año, por un flujo negativo de 6,000 millones de dólares que se vencían en deuda y 8,600 millones que requiere la empresa en inversión de capital mínima necesaria para que pueda mantener sus metas de producción.

“Sabíamos que la empresa tiene flujo de caja negativo y además ya no tenía líneas de corto plazo para poder pagar estas deudas. Tenía la opción de ir al mercado y pagar tasas mucho más altas que las del soberano o bien, sería apoyada por el soberano y eso ya está incorporado en la calificación actual”.

Fuente El Economista