Las calificadoras más importantes y reconocidas, Fitch y Moody’s, le bajaron la calificación a Pemex y la perspectiva a la CFE y la respuesta del presidente ha sido que no confía en ellas porque antes, con toda la corrupción que había, no dijeron nada y ahora que ya no hay corrupción tolerada deciden bajar el grado de inversión de tal forma que los bonos de Pemex ya son chatarra.

Fuente: El Universal